
Y en realidad lo fuimos, y si es posible lo volveremos a ser, porque fuimos parte de un espectáculo visual único de luz, ambiente y el mejor Rock & Roll del mundo desde lo más profundo del infierno australiano, que sin duda ya forma parte de la historia de la música.
Ya bastantes horas antes del concierto (y lo puedo ratificar personalmente), había un ambiente increible en los aledaños del templo de sufrimiento atlético, por otra parte grandísimo escenario para el evento.
Tras algún problemilla con el acceso y algún que otro con las entradas que os podrá contar personalmente el amigo Innacio, nos unimos una pequeña representación pinariego-astur-soriana (Toño-bar, Ignacio, David, Dori y demás conocidos como el Josué, aparte de un servidor).

Después de los correspondientes litrillos de cerveza, la cual se agotó en algunos bares y empezó a cotizar en bolsa a la alza (8€ el katxi) nos dispusimos a entrar al estadio, rodeado por legiones de seguidores cuernos luminosos en lo más alto de sus peludas cabelleras. Se avecinaba algo grande...

Ya dentro del estadio (5 estrellas por cierto) y con puntualidad taurina comenzó a descargar su furia el amigo Angus secundado por su hermano Malcolm y con el gran Brian Johnson (tambien conocido como 'el pollero de Hontoria' según la mitología Marmotiana) dejandose las cuerdas vocales ante unas 60.000 almas que comenzaron a corear los temas del último disco "Black Ice".

El escenario era un fondo con una locomotora gigantesca flanqueada por dos pantallas gigantes que nos permitian apreciar perfectamente cuanto acontecía sobre las tablas y una pasarela hasta el centro del campo era corrida y recorrida por el amigo Angus como no se veía en ese estadio desde el gran Aguilera por la banda en sus buenos tiempos.

El set list fue tomando forma con grandes clásicos como 'Back in Black', 'Thunderstruck' o 'Dirty deeds...', hasta más o menos la mitad del show, que con un grandísimo 'The Jack' alargado y muy blues nos mostraba las verguenzas de Angus que se quedó en gallumbos (de AC/DC por supuesto) en el escenario tras un carcajeante streepteasse.

El show continuó, ya por una hora y no había ganas de que acabase. Una muñeca inchable de ingentes pechos subida en la locomotora movia sus piernas al ritmo de la música, y con 'Hells bells' apareció una campana desde el cielo de la que se colgaba Brian. El sonido era atronador a la par que perfecto y el deleite alcanzó su cenit con 'Let there be rock' en la que Angus se marcó un solo de guitarra de unos 8 minutos mientras se quedaba solo contra todo el estadio, al que dejó con la boca abierta tocando a una mano y subiendo a las alturas desde una plataforma circular en el centro del campo.

Esto llegaba a su fin tras casi 2 increibles horas, pero no podian faltar en los bises 'Highway to Hell' y una apoteósica 'For those about to rock' para terminar con uno de los mayores espectáculos del mundo, que sólo nos dejaba con ganas de ir a Barna el Domingo a volver a verlos.
Lo demás fue algo de lluvia, carretera y manta (sobre todo carretera por el atasco que me chupe) que esperaba el Lavalenguas para algún valiente y una jornada de irreflexión para las Elecciones Europeas.
¿Y el próximo Metallica?...
Murcia que hermosa eres...(¡por los cojones!).
Desde mi infierno murciano un abrazo a todos...
P.D. Ya te vale Innacio...


